Shaking 2023

En cada uno de los proyectos y sesiones de mi 2023 he podido comprobar algo: las personas sólo hacen que las cosas pasen cuando entienden el por qué y el para qué de esas cosas y, sobre todo, cuando vislumbran el impacto que van a tener en su día a día. Sin embargo, en un entorno como el nuestro, con cada vez más variables y ruido de todo tipo, el ejercicio de entender y replantearse cosas se convierte en algo francamente difícil (aunque no imposible).

Se necesita mucho más que frases ingeniosas en Linkedin o vídeos de 60 segundos para hacer didáctica y despertar el pensamiento crítico que nos hace repensar lo que nos rodea. Igualmente, no nos sobra el tiempo ni la atención ni estamos para parrafadas (yo la primera). Esta situación, pues, genera dos retos: por un lado, llegar a desarrollar argumentos en forma y medida adecuadas para mantener atento/a a quien los recibe. Por otro lado, crear un espacio de sosiego mental para que las personas puedan procesar esos argumentos y decidir convertirlos en acción (o no). Y ahí está el quid de la cuestión para llegar a generar acciones reales. Pongamos un caso clásico dentro del mundo organizacional: si queremos evolucionar, por ejemplo, nuestro modelo de gestión del talento, antes de empezar a hacer copy-paste de otras empresas o comprar software sin ton ni son (o lo que recomiende el consultor o consejero externo de turno) tendremos que pensar por qué no funciona lo que estamos haciendo aquí y ahora, entender el entorno que había cuando empezamos a utilizar esa herramienta o procedimiento, qué impacto tuvo (o no) y comprobar la diferencia respecto al entorno actual y sus necesidades. Sólo entonces, habiéndonos replanteado el presente entendiendo el pasado y pensando en el impacto beneficioso que se deseamos provocar en el colectivo de usuarios será posible evolucionar el modelo con coherencia y consistencia. Y que conste que muchas veces “evolucionar” no significa “crear algo desde cero” o “comprar un programa”, sino utilizar lo que ya tenemos pero con otra perspectiva, aplicando una nueva mirada o narrativa que es el resultado de ese proceso de entendimiento y comprensión que comentábamos al inicio. Dicho de otro modo, sin entender el por qué y el para qué no se genera nada consistente. Y esto, evidentemente, no aplica sólo a un modelo de gestión del talento, sino a (casi) cualquier cosa que nos planteemos.

Así pues, en los próximos 365 días seguiremos trabajando para que la evolución siga y las cosas pasen de verdad haciendo entender y comprender. Porque sólo así personas y organizaciones emprenderemos acciones sostenibles y con impacto real, adaptadas a nuestro entorno y respetuosas con nuestra esencia.

Os deseo de todo corazón entendimiento, comprensión y toda la salud para el 2024.

Y, como ya es un clásico de fin de año 😊, os dejo un resumen de mis 5 post más leídos del 2023. Millones de gracias por estar siempre ahí, #ShakerCommunity!

  1. Los procesos de selección no deberían ser un reality show. Organizaciones fachada.
  2. No organicemos departamentos según su función, sino según su contribución. Anclas organizacionales .
  3. El desarrollo ya no es una escalera, sino un puente. Promociones horizontales
  4. Para que una estrategia sea accionable se tiene que implicar a todos los niveles de una organización. De trenes y empresas
  5. De nada sirve transformar el front si no transformas el back. Durmiendo con su enemigo.
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