The Talent Show

Tengo un amigo que “heredó” un equipo hace un par de años. Se trataba de un grupo de profesionales que llevaba décadas gestionado por la misma persona, muy diverso generacionalmente hablando y con distintas perspectivas sobre cuál era su propósito y su rol en la organización para la cual trabajaban. Viajar con un equipo así para alinearlo y conseguir resultados es un reto fantástico para los amantes del arte de trabajar con personas. Filosofando con mi amigo el otro día sobre esta experiencia, me comentaba que había llegado a una conclusión: todo el mundo tiene un talento, sin excepción.  Pensar que hay gente con talento y otra sin es puro esnobismo. No puedo estar más de acuerdo.

Como ya comenté aquí, las personas no son una commodity. Y, siguiendo en esta línea, el talento no es algo que dependa de dónde has estudiado, qué título pone en tu linkedin, ni en qué círculo te mueves. Si me apuras, no depende ni de los resultados totalmente subjetivos (por más que intentemos objetivizarlo con cifras del 0 al 4) que tu manager escribe en tu talent review anual. El talento es algo netamente humano, que todas las personas tenemos de un modo u otro (como demuestra la teoría de las Inteligencias Múltiples de mi admirado Howard Gardner). Simplemente, nos encontramos por un lado a personas que están trabajando en un escenario alineado con su talento natural, por lo tanto destacan y son grandes contribuidores y, por otro lado, tenemos a personas cuya realidad laboral está alejada de su talento real (que manifestarán fuera del trabajo en forma de hobby).

Para que hacer brillar el talento innato no se convierta en un concurso y esté al alcance de todas las personas, es esencial  huir de tecnicismos y herramientas más enfocadas en medir que en conseguir el objetivo real: que cada cual encuentre de manera natural (en ese departamento o en otro, en esa organización o fuera) el escenario ideal donde su talento sea productivo. No dar resultados en un entorno determinado no te convierte en una persona sin talento, sino en una persona que no está donde debe estar. El método para acercar a las personas a su talento natural no es usar una hoja de evaluación predefinida, sino el acompañamiento adecuado para descubrir cuál es ese talento y cómo ese talento puede convertirse en el centro de tu realidad laboral. Porque liberar el talento no es cuestión de métricas ni de tener a un “especialista en talento”. Es cuestión de conocerse bien (y que te conozcan) y aplicar la creatividad (y que te ayuden a aplicarla).  Todo lo demás, postureo.

2 Comentarios
  • Diana Patricia Alcantara

    20 marzo, 2020 at 5:05 pm Responder

    Qué manera más bella de decirlo, todos poseemos un talento.

  • Esther Cotonat

    30 marzo, 2020 at 9:33 am Responder

    Totalment d’acord!!!!

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