De abajo a arriba

El otro día, compartiendo una sesión de evolución organizacional con un grupo de estudiantes nacidos en el 95, les comentaba que todo “cambio” o “transformación” real sucede, en esencia, de abajo a arriba. Es decir, nace en la primera línea y va ascendiendo (la mayor parte de las veces superando verdaderos “tapones”), algo así como lo que sucede con una fuente natural. Ellos me respondieron que, efectivamente, también lo veían así, pero que todos los profesores del programa les decían una y otra vez que “todo cambio viene desde arriba”. Siendo políticamente correcta, les comenté que lo interesante de estos programas es escuchar versiones de perfiles diversos para tener una visión con una perspectiva plural del asunto que les ayude a tomar sus propias conclusiones. Sin embargo, aquí entre nosotros, me tengo que sincerar: no entiendo cómo a estas alturas aún compramos inocentemente el mantra de “los cambios vienen desde arriba” o “los de arriba deben sponsorizar los cambios si queremos que pasen”. Nada más lejos de la realidad que veo día a día en mis proyectos. Me explicaré.

En un post que el profesor Franc Ponti publicó hace unos días comentaba un estudio que decía que los boards y equipos directivos se enteran en realidad de un triste 7% de lo que sucede en la primera línea de sus empresas (donde se “cuece” el negocio). Viendo las reacciones al post, todo el mundo estaba totalmente de acuerdo con esta afirmación: ¡por supuesto! Los boards “no tienen ni idea”. Bueno, pues apliquemos el sentido de la lógica: si los boards no conocen la realidad de la primera línea significa que no conocen la realidad del negocio de verdad, por lo tanto es imposible que sepan qué “cambios” coherentes y consistentes tienen que aplicar. Podríamos decir, pues, que gran parte de los proyectos de “cambio” o “transformación” que vienen “desde arriba” (a menudo dibujados con perfiles externos y sin contar con quien trabaja en la primera línea) serán proyectos donde el “cambio”, efectivamente, está “sponsorizado por los de arriba”, sí. Sin embargo, por desgracia, este “cambio” que se propondrá no tendrá nada que ver con los “cambios” reales que probablemente puede necesitar esa organización. Así pues, este “cambio sponsorizado” gestado con visión externa y donde no ha sido invitado el cliente interno de a pie intenta “cascadearse” o implementarse “top down” y, oh sorpresa, vemos que no genera impacto ni adhesión. Acto seguido, aparece el siguiente mantra absurdo que se dice en estas ocasiones: “las personas son reacias al cambio”. Pues, de nuevo, disiento. Las personas no son reacias al cambio de por sí. Las personas son reacias al cambio cuando nadie les ha hecho formar parte del proceso, cuando nadie les ha preguntado, cuando nadie les ha dado contexto ni explicación del por qué, cuando viene de alguien con quien no han hablado en su vida y, sobre todo, las personas son reacias al cambio cuando ese cambio no les ayuda a mejorar su entorno o sus vidas en general.

Así que yo propongo dejar de normalizar las frases tipo “el cambio viene desde arriba”, “las personas son reacias al cambio” y otras similares. Aceptemos de una vez que “el cambio REAL pasa cuando se sponsoriza desde abajo”, que es donde está la mayor parte del cliente interno de una organización y donde suceden de verdad las cosas. Creámonoslo y actuemos en consecuencia. Todo lo que no sea así, es seguir utilizando contenidos del siglo XX.

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