Shaking 2024

Se acaba el año y, miremos donde miremos, parece que el mundo se haya vuelto loco. Que vivimos en un escenario con desafíos tremendos a múltiples niveles es algo que sabemos todos. Cómo decidimos trabajar con estos desafíos es algo que tiene mucho que ver con la narrativa que queramos escuchar y adoptar. Siento como si estuviésemos en el punto más álgido de una corriente donde la polarización y la confrontación son (o alguien quiere que sean) la norma. La crispación que resulta de todo esto deja a la sociedad y a las organizaciones desenfocadas, atrapadas en debates estériles, paralizadas, desesperanzadas y temerosas de algo que algunos dicen que pasará. Pero en estos momentos es cuando, más que nunca, debemos desengancharnos del gpt de turno y utilizar ese precioso recurso humano que todos tenemos: el pensamiento crítico.

Jim Dator dice que no existe un único futuro, sino tantos futuros como seamos capaces de imaginar (muchas gracias, Elisabet Rosselló). En un mundo donde todo está patas arriba y donde lo más impensable puede pasar (para bien o para mal) no tiene demasiado sentido escuchar predicciones, todas ellas sesgadas, que nos hacen pensar que existe un futuro predeterminado e inexorable que debemos aceptar resignadamente. De hecho, el futuro se construye día a día, en el presente. Se construye en base a las pequeñas elecciones cotidianas que realizamos y que creemos que no tienen impacto porque nos han hecho pensar que nosotros no somos nadie y lo que hacemos no importa. Por supuesto que importa. Importa en qué red decides estar o no. Importa si decides compartir o no ese comentario que reparte hate aunque a priori parezca un chiste. Importa en qué o quién decides gastar tu dinero y tu tiempo. Importa a quién decides dar tu like y qué implica eso. Da igual desde qué prisma lo veamos (como trabajador, como ciudadano, como vecino, como consumidor, como usuario, …), nuestras pequeñas acciones van en un sentido u otro: o alimentan a la bestia que habla de ese futuro predeterminado que alguien ha decidido por nosotros y que debemos acatar porque aparentemente no hay otra cosa o nos hacen tejer nuevos futuros posibles donde participamos todos ya que todos ocupamos nuestro espacio en este mundo.

Teniendo en cuenta este escenario, en el 2025 elijo continuar tejiendo nuevos futuros desde mi parcela, de manera incansable, sin épica pero con consistencia. Y celebro que cada día, en mi camino, me voy encontrando con cada vez más personas conscientes del momento clave en el que vivimos y que contribuyen a nivel social y organizacional para crear futuros mejores para todos y entre todos, futuros donde nadie se quede atrás. Porque, al fin y al cabo, prosperar es esto. Así pues, os deseo un próspero 2025, comunidad shaker! Mil gracias por construir juntos!