Un día, en plena pandemia, recibí un mensaje de Linkedin de Hernán Hernández, un joven entrepreneur a punto de acabar sus estudios de emprendeduría e innovación en LEINN. Me pedía opinión sobre dos proyectos: uno dedicado al entorno escape room y otro, llamado Gloop, centrado en producir pajitas y cucharillas comestibles para reducir el consumo de plástico de un solo uso. Su proyecto de escape room me pareció tan alucinante que incluso lo he recomendado a mis clientes. Y el proyecto Gloop, que lleva mano a mano con su compañera Marta Maneja, simplemente, me robó el corazón. Actualmente Gloop es ya mucho más que un proyecto, se ha convertido oficialmente en una empresa y, como todas las empresas con alma, es maravilloso escuchar su historia.
1.Para empezar, ¿qué es LEINN?
Es un grado universitario de 4 años creado por la Universidad de Mondragón en partnership con TeamLabs cuyo objetivo es formar a sus alumnos en emprendeduría e innovación. El método no tiene nada que ver con la estructura de una licenciatura tradicional. Durante los 4 años que dura el grado tienes que crear una empresa real con todo lo que ello implica: identificar necesidades de mercado, posibles servicios, viajar a otros países para explorar otros mercados (realizamos 4 viajes de adaptación cultural), generar el marco de la empresa y tus propios clientes, seguir la facturación y beneficios que produce la empresa … Estas son tus “asignaturas”, que experimentas y vives en modo real. Del mismo modo que no existen asignaturas convencionales, tampoco trabajamos distribuídos en clases. En lugar de eso, creas tus propios equipos de trabajo con personas que van a convertirse en tus socios, con los que colaborarás desde el inicio hasta el fin del grado. En este tipo de aprendizaje es esencial que la persona se conozca a sí misma de manera que pueda desarrollarse en lo que realmente te hace sentir realizado/a. No se trata de aprender conceptos que no te llenan y de los cuales no entiendes el porqué ni el para qué.
2.¿De dónde surge la idea de crear Gloop? ¿Cuál es su propósito?
Nuestro objetivo es crear una revolución contra el plástico de un solo uso. La idea surgió en la India, justo en un viaje de estudios. Allí, mi compañera Marta me comentó que, en el proyecto de empresa, ella no quería hacer algo simplemente para ganar dinero: quería ayudar y contribuir. Y como cuando quiere una cosa Marta no para hasta conseguirla, cogimos las mochilas y nos fuimos para el norte de la India para encontrar la inspiración que necesitábamos. Allí tuvimos la oportunidad de conocer a un emprendedor local que, como nosotros, le movía la idea de contribuir y había empezado a trazar el concepto de crear pajitas y cucharillas comestibles. Nos sumamos y empezamos a trabajar juntos. Justo cuando llevamos la idea a España llegó la pandemia y el proyecto quedó totalmente parado. Sin embargo, a partir de septiembre 2020, lo reemprendimos. Aplicamos a la aceleradora de nuestra universidad y ahí fue donde, gracias a mentoras y mentores y al trabajo en común empezamos a testear el mercado y el producto, a enviar muestras y a ver qué modelo de negocio era el adecuado y qué viabilidad podía tener este producto. Durante 3-4 meses fuimos probando, escuchando, iterando y, a partir de ahí, nos empezamos a presentar a concursos para ver qué opinión despertaba el producto. Los medios nos ayudaron mucho y, cuando llegó marzo 2021, decidimos dar un paso adelante y buscar una industria más adecuada para fabricar nuestro producto de la fase 2 y lo encontramos en el norte de Europa. Este producto, mejor y más evolucionado, estaba listo para salir al mercado en abril y eso hicimos, dispuestos a rizar el rizo y volver a testear esta nueva versión. Valoramos los precios y decidimos sacar el producto a la venta. Nuestra primera campaña ha sido en mayo y la acogida ha sido muy buena. En septiembre lanzaremos nuestra nueva fórmula y nuevas vías de negocio, ya que estamos en plena campaña de reuniones con empresas que se están interesando por el producto y explorando distintos tipos de inversión.
3.¿Cómo elegís a vuestros partners para este viaje?
Valoramos muchísimo cómo los potenciales partners (empresas clientes, fabricantes, inversores, …) se comportan con nosotros, cómo nos hablan y qué tipo de acercamiento tienen. Somos personas de 22 y 23 años y para nosotros que nos traten de igual a igual, con transparencia y a través de una comunicación honesta es esencial, de lo contrario las sinergias no serán positivas. Conectamos con facilidad con aquellos partners que son proactivos y están dispuestos a innovar, a probar cosas nuevas y que nos dejan el espacio adecuado para ello, que confían en nosotros y que están dispuestos a comprometerse con nuestra manera de trabajar y la confidencialidad que demandamos. En ocasiones, nos contactan eventuales partners interesados en nuestro producto pero, solo considerar el tipo de preguntas que nos hacen, ya rápidamente los descartamos. Queremos que sean miembros de nuestra comunidad, que tengan la capacidad de poder crear una relación sostenible con nosotros y apoyar a la marca, que vean nuestro potencial y el del proyecto como algo a largo plazo … Si no es así, la conversación deja de ser importante.
4.¿Cuáles van a ser los próximos pasos para Gloop?
Los próximos pasos van a ser lo que nosotros llamamos “campaña de siembra”. Queremos que Gloop deposite sus pequeñas semillas que generen raíces en distintos puntos de España y crecer con nuestros clientes, marcas reconocidas en el mercado, con valores compartidos y que nos ayuden a posicionarnos. También queremos acercar la fabricación de nuestros productos, que sea de proximidad. La idea es que, si conseguimos hacer de Gloop algo grande podremos democratizar los precios, hacerlos asequibles para todo el mundo de manera que incluso el pequeño bar de barrio se lo pueda permitir porque está dentro de su presupuesto y ni se plantee recurrir al plástico. Tenemos muchos retos de marca por delante.
¡Nos encanta vuestra propuesta, equipo Gloop, y nos sumamos a vuestra idea de la revolución sin plástico!