15 minutos con Sana Afouaiz

La entrevista de este mes no es de 7, sino de 15 minutos. Cuando veáis la dimensión de mi invitada y la causa de la que es embajadora entenderéis por qué. Sana Afouaiz es defensora de la mujer y conferenciante especializada en feminismo global y problemática de la mujer en países árabes. La primera vez que la escuché en una de sus conferencias, su profunda voz mediterránea llena de determinación y su llamada a la acción resonaron en mi interior. La sigo desde entonces.

Usa su plataforma para luchar a favor de la igualdad a través del storytelling, campañas sociales y herramientas de empoderamiento femenino. También es blogger y muchos de sus posts se pueden leer en World Pulse, Foresight For Development, MENAC, WECAN, Organization for World Peace, Restless Development, etc.

Sana colabora con Naciones Unidas y la Unión Europea en la lucha a favor del empoderamiento femenino y ha participado en Marruecos en la reforma de la ley que permitía a los violadores casarse con sus víctimas para evitar ser encarcelados.

Como reconocimiento a sus logros, Sana ha sido nombrada por el Banco Mundial como una de las 10 mujeres más inspiradoras en 2018. También ha sido nominada entre las 100 mejores innovaciones de emprendeduría social por Social Enablers y ha recibido el premio Ashoka Changemaker, entre muchos otros.

Sana colabora desde hace cinco años con Naciones Unidas y la Comisión Europea en la agenda sobre igualdad de género. En el 2015 creó Womenpreneur Initiative, una red que apoya a más de 500 mujeres para emprender sus proyectos e incrementar su impacto social.

La causa de Sana cada día suma más adeptos. Porque la diferencia de género, como los muchos anacronismos contra los que todavía luchamos hoy, no tiene lugar en la sociedad que estamos construyendo.

1. ¿Cuándo y cómo descubriste tu misión?
Desde pequeña, siempre he sentido la necesidad de hacer algo. Crecí haciéndome muchas preguntas en un entorno complejo donde ser mujer era tabú. Cuando preguntaba a los míos por qué trataban distinto a las mujeres, nadie parecía saber qué contestar … Y yo, como era una niña muy curiosa, seguía preguntando … Hasta que un día me dí cuenta de que no sabían la respuesta. Era feminista sin saber todavía qué era el feminismo. Sentí que tenía que hacer algo para cambiar la situación. En mi familia éramos nueve chicas, sin ningún hijo varón. La manera como la sociedad nos trataba era muy frustrante, hasta el punto de que, cuando me licencié, obteniendo la mejor nota de mi promoción, a mi entorno no le pareció ningún logro. Para ellos el logro hubiese sido casarme. Todo esto impactó en mi manera de ver el mundo y me animó a dar el primer paso.

2. ¿Cuándo te diste cuenta de que tu mensaje tenía una trascendencia global?
Cuando empecé a viajar. He estado en más de 35 países, es lo que me ha permitido descubrir y explorar. He podido abrir los ojos a nuevas dimensiones sociales, económicas y culturales de la mujer. He podido constatar que la realidad de la mujer en Marruecos no es tan distinta de otros países. Sólo cambian los grados. Por ejemplo, cuando visité Qatar, pensé: “Oh, Dios mío, al menos nosotras tenemos una cierta libertad”, pero en ambos países tenemos un gran problema con la desigualdad entre géneros y la falta de empoderamiento femenino. Y lo mismo pasa con USA, Europa, India, Sri Lanka o el África sudsahariana. Es algo global. Leer a Simone de Beauvoir, Nawal El Saadawi o Fatema Mernissi me ayudó a confirmar lo universal del tema.

3. ¿Cómo puede accede a tu plataforma una mujer corriente?
En nuestra organización trabajamos con más de 500 mujeres cada año. Tenemos proyectos en distintos países: Azerbayán, España, Escocia, Marruecos y todos los países de Oriente Medio. Tenemos partners en todos ellos que nos ayudan a acercarnos a mujeres de todo tipo.

4. ¿Hasta qué punto es necesaria la formación para superar la desigualdad de género?
Solía pensar que la formación bastaba para que la gente tuviese otra opinión sobre este tema. Pero eso cambió un día en el que entrevisté en Qatar a una mujer de éxito, con un título de Harvard, un modelo en su entorno. Y cuando le pregunté sobre los retos y límites sociales y culturales de la mujer, me dijo que tenía que verificar con su marido si podía contestar esta pregunta. Llamó a su marido, quien le prohibió responder. “¿Hay algo más que me quieras preguntar?”, me dijo. “No, gracias”, contesté. Fue un shock para mí. Tener una licenciatura no basta, porque tenemos la conciencia interna y externa que nos formatea.
En nuestra comunidad, hay mujeres que nunca han ido a la escuela y sin embargo tienen una gran sensibilidad por el tema, cosa que muchas mujeres y hombres que han estudiado no tienen. Todavía existes la misoginia interna, el patriarcado interno, las dudas internas. Cuando la gente no es consciente del problema y vive en una sociedad donde todos hacen lo mismo, ni se plantea el hecho de cuestionar las tradiciones, porque se forma parte de un grupo y la cultura debe permanecer tal como está.

5. Existen todavía prácticas en muchos países sólo justificadas por la tradición … ¿Cómo podemos resetearnos?
Existen muchas tradiciones en todo el mundo que reflejan los orígenes del problema de la igualdad de género. Pero, por otro lado, a medida que la sociedad evoluciona, aparecen también tradiciones nuevas que perpetúan esta desigualdad.
En países donde la ablación es ilegal pero todavía se practica, he tenido ocasión de hablar con hombres y mujeres educados en el extranjero que estaban de acuerdo con esta práctica porque es una tradición. Como práctica cultural, es algo creado por la gente pensando que justifica la pureza de la mujer. Pero para que cambien de mentalidad, debemos hacer que se planteen el origen de la ablación: ¿qué les hace creer que practicarla eliminará el impulso sexual humano en la mujer? Sólo así pueden darse cuenta. De todos modos, no hay una única manera de solucionarlo, porque las mentalidades cambian según la cultura. La religión ha creado un modo de pensar que sobrevive a través de los siglos. Hay mucho trabajo que hacer a nivel psicológico y actitudinal para superarlo. En USA vemos cómo el tema de la igualdad está yendo a peor. Muchas mujeres que viven en una de las sociedades supuestamente más abiertas han tenido que callar durante veinte años sus historias de abusos sexuales.
Estoy convencida de que la solución nos llegará a través de la ciencia, de la tecnología que está haciendo que cambiemos nuestro comportamiento y la manera de relacionarnos. Seguro que cambiará nuestra manera de entender cómo hombres y mujeres nos vemos lo unos a los otros.

6. ¿Cómo ayudan las mujeres que han conseguido triunfar a las que están trabajando en ello? ¿Qué papel tiene la mentorización en el proceso?
Creo firmemente en ayudarse mútuamente, pero no sólo aprendemos de las que han triunfado. Yo, personalmente, aprendo muchísimo de gente que no lo ha conseguido y estoy profundamente agradecida. He aprendido la importancia de la solidaridad y de la resiliencia para sobrevivir en un entorno complejo.
En nuestra plataforma tenemos una red de mentoring donde conectamos no sólo mujeres, sino también hombres. No queremos excluir a nadie, porque estamos construyendo una sociedad donde no existe la desigualdad. Es esencial crear solidaridad entre mujeres y hombres para que aprendamos los unos de los otros.

7. Como comunidad, ¿cómo podemos contribuir para crear un entorno de igualdad de oportunidades para todos? No sólo entre mujeres y hombres, sino también entre regiones y culturas.
Todos decimos que queremos crear una comunidad global para alcanzar juntos objetivos vinculados al desarrollo, pero no funciona. No hemos cambiado todavía nuestra manera de pensar, todavía concebimos el mundo desconfiando del otro, lo que crea un sistema muy egoísta. No podemos construir un futuro mejor si mi objetivo es ganar lo máximo posible y ser el mejor. Así no podemos crear igualdad de oportunidades. Los planes de desarrollo todavía están basados en la idea conservadora de que tienen que generar riqueza económica. No consiguen cambiar maneras de pensar, porque no crean una nueva cultura que nos permita vernos a todos como iguales. Ésa es la clave para poder crear una nueva sociedad con un nuevo enfoque moral y unos valores distintos.

¡Muchísimas gracias por inspirarnos, Sana!