Equipos: The Marlowe Team

La historia del bar de cocktails Marlowe (c/Rec 24, BCN) contada por el equipo que se encarga de darle vida día a día me parece un caso fascinante de reinvención de un modelo de negocio desde el respeto a su legado y su autenticidad. Adrià, Aleksandra, Jordi, Marc, Lorenzo y Pere (por orden alfabético) escriben el presente y traman el futuro de un local clave en un barrio icónico de Barcelona, el Born. Conversamos con Adrià Sànchez, uno de los talentos que forman parte de la familia Marlowe.

¿Cuáles son los orígenes del Marlowe?
Corría el año 1979 cuando el Marlowe sirvió su primer cocktail. En esa época se llamaba Gimlet y era el fruto de la colaboración de tres socios que, al cabo de un tiempo, se separaron para no volver a coincidir nunca más. Sólo uno de ellos (el artista, el romántico, el filósofo) se quedó al frente del Gimlet, que se convirtió en punto de encuentro de intelectuales, librepensadores y amantes de los combinados clásicos. Años después, en el 2010, empezó a trabajar detrás de su barra mi amigo Marc Pinotti. Discípulo del carismático fundador del Gimlet, Marc aprendió de él no sólo la magia de los cocktails clásicos, sino a amar el ambiente decadentemente romántico del bar y el barrio y la comunidad de la que formaba parte. Yo visitaba a Marc todas las noches. En esa época yo también servía cocktails en un un local vecino y, cuando bajaba la persiana, me acercaba al Gimlet a tomar la última copa. Desde ambos lados de la barra, Marc y yo filosofábamos y siempre acabábamos hablando de que algún día haríamos un proyecto juntos. Y, en el 2016, le propusimos al propietario del Gimlet comprarle su bar.

¿Cómo os decidisteis a comprar el Gimlet?
Por romanticismo y también por sentido común. Los vínculos con el propietario del Gimlet eran muy fuertes, ya que era un perfil muy carismático y el mentor de Marc. En aquella época, él pasaba ya de los 60 y nuestra propuesta fue comprar el bar para continuar con su legado. Finalmente, accedió. ¿Quién mejor que su pupilo y el mejor amigo de éste para continuar escribiendo la historia del local?

¿Cómo fueron los primeros pasos?
Teníamos claro que queríamos conservar el ambiente romántico del Gimlet, su luz tenue y su aire a novela negra americana de los años 30. El Gimlet, de hecho, es el combinado favorito de Philip Marlowe, el personaje más famoso de la ficción creada por el novelista Raymond Chandler. Es por ello que decidimos bautizar el bar como Marlowe. Renovamos todo el bar para dejarlo lo más parecido a como era, de hecho conservamos la misma barra que lleva en el local desde su inauguración en 1979. Empezamos a plantearnos qué tipo de equipo íbamos a necesitar para hacer el viaje conceptual que queríamos para el Marlowe. Estaba claro que Marc era quien estaría al frente de la barra, experto bartender y persona “de toda la vida” del barrio, además, claro está, de pupilo del fundador. En el equipo también estaba Pere, un todoterreno. En mi caso, apelando a mi formación, me encargaría de crear todo el nuevo storytelling, iconografía e imagen del bar. Necesitábamos igualmente un nuevo socio procedente también del mundo del cocktail para estar junto a Marc al otro lado de la barra creando la alquimia que nuestros clientes buscan.

¿Qué hicisteis para encontrar a este tercer talento?
Marc asistió a un concurso de cocktails en Barcelona y allí conoció a su ganador, Lorenzo. El match fue inmediato. Lorenzo procedía de la tradición cocktelera londinense y, por casualidades de la vida, era el bartender de una de las cocktelerías que uno de los otros socios originales del Gimlet había montado tiempo atrás. Lorenzo llevaba tiempo pensando en iniciar su propio proyecto y nuestra propuesta encajaba perfectamente. Por caprichos de la historia, los dos pupilos de dos de los socios iniciales del Gimlet se unían en un proyecto común.
Con el tiempo, incorporamos nuevos talentos a nuestra familia como Aleksandra y Jordi. Formamos un equipo autogestionado donde cada uno cumple con su rol para escribir la historia del Marlowe.

Vuestra carta es toda una inspiración … ¿Cómo la ideasteis?
Cuando diseñamos nuestra primera carta nuestra prioridad era, ante todo, respetar al cliente de siempre del Gimlet. Ofrecerle combinados clásicos pero revisitados, en un viaje hacia un nuevo concepto, pero siempre respetuoso con el legado de la casa.. En nuestro caso, partimos de un propósito compartido entre todos los miembros del equipo: abrazar un enfoque distinto, inspirado en el mundo de Marlowe y también en Barcelona, en nuestro barrio y en el mediterráneo.
Nuestra primera carta tenía dos categorías: 1979 y 2017. 1979 albergaba 5 cocktails clásicos pero con un guiño que los hacía distintos (por ejemplo, hacíamos el Cuba-Libre con jarabe de Coca-Cola combinado con champagne); 2017 ofrecía 5 cocktails ideados por nosotros tomando como referente el universo de Philip Marlowe (como el cocktail Linda Loring, la femme fatale pareja del detective, con ingredientes como el jengibre).
 Abrimos en noviembre del 2017. Desde entonces nuestra carta ha ido evolucionando. Hacemos una carta por temporada y otra que denominamos “mercado” que va cambiando cada día según los ingredientes frescos que encontramos haciendo la compra. Somos unos grandes amantes del km. 0.

Km. 0 en cocktails … ¿Cuál es el secreto para conseguirlo?
Somos unos románticos convencidos de la cocktelería artesana. Realizamos nosotros mismos toda la producción de zumos y esencias con las que realizamos nuestras propuestas. Por ejemplo, el botánico del Celler de Can Roca nos ofreció una sesión sobre plantas y nosotros mismos las recolectamos. Es sorprendente cómo en un punto tan cercano a la ciudad de Barcelona como el Tibidabo encuentras una cantidad increíble de hierbas autóctonas que se convierten en ingredientes de lujo para un combinado único. En cuanto a destilados, damos prioridad a pequeñas producciones locales.

El ambiente del Marlowe es realmente único ¿Cuáles son vuestros planes para el futuro inmediato?
El logo del Marlowe es un ojo, ya que pretendemos ser el testigo de todo lo que pasa en el barrio. Somos un bar de cocktails, un punto de encuentro de la comunidad. Es por ello que queremos que el Marlowe cuente su propia historia. Nuestra próxima carta, por ejemplo, será un comic, protagonizado por Philip Marlowe y ambientado en la Barcelona del futuro y donde cada cocktail tendrá su protagonismo. Entre otras iniciativas, estamos empezando a ofrecer conciertos muy especiales: elegimos el grupo, co-creamos un ponche especial con ellos (que servimos durante el concierto) y el grupo toca desde detrás de la barra en una experiencia realmente única. Actualmente queremos incorporar también un espacio de lectura en el bar donde nuestros clientes puedan comprar también libros con temática vinculada a lo que representa el Marlowe y lo que hacemos.

¡Millones de gracias, Marlowe Team! ¡Vuestra historia es todo un business case!

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