7 minutos con Andrea Vilallonga

Me encontré por primera vez a Andrea a la salida de un avión en Sevilla en septiembre del 2018. Éramos speakers en el mismo evento. Nos sentamos juntas en el autocar que nos llevaba al hotel y, cuando llegamos, la gente pensaba que éramos amigas de toda la vida 🙂

Andrea Vilallonga es experta en comunicación y en el papel poderoso que ejerce la imagen en todo proceso comunicativo. Es una mujer prolífica a la que no hay formato que se le resista: desde TEDx Talks hasta el programa OT (donde fue profesora de protocolo), desde su libro (y método) #MÍRATE hasta su faceta como docente en su propia escuela, pasando por múltiples conferencias y formaciones in company. Verla en acción es todo un espectáculo. Me fascina cómo una persona tan experta en su materia es capaz de transmitirla con tanta naturalidad.

1. ¿La imagen es algo que va de dentro hacia afuera o de fuera hacia dentro?
La imagen se puede considerar bidireccional, afecta en ambos sentidos y también está relacionada con quién te ve. Si sé quién soy, qué quiero parecer, mis capacidades y cómo soy y no se refleja en el exterior no servirá de nada. De modo que desde dentro debo trabajar el exterior para reflejar la imagen que yo quiero que se perciba o lo que yo creo que soy. Si hacemos este trabajo nos sentimos mejor hacia dentro. El hecho de trabajar nuestra imagen externa puede hacer que los demás (y uno mismo al verse en el espejo) reaccionen de tal manera que haga aumentar nuestra autoestima y, por lo tanto, nuestro nivel de influencia.

2. ¿Qué diferencia existe entre ser y ver?
Muchas veces somos y no parecemos lo que somos, de ahí muchísimos gaps de comunicación que tenemos con los demás. Es importante entender qué es lo que ven los demás para poder decidir qué mensaje queremos transmitir a los otros. La mente confunde el ver con el ser. Cuando los demás te ven, sólo por tu aspecto, cómo vas vestido, cómo te mueves … Han decidido ya cómo eres, sin tener en cuenta si tú estás o no de acuerdo. Si no coincide con la realidad de quién eres, tenemos un problema de comunicación.

3. ¿Por qué crees que no nos han educado para mirarnos?
Por una cuestión de moral y de religión. Siempre se ha considerado que mirarse al espejo era narcisista o vanidoso y, tradicionalmente, el hecho de ocuparse de uno mismo se ha considerado como un acto de egoísmo. Todo lo referente a cuidarte y quererte se ha vendido como algo negativo. En los últimos años, con el auge del crecimiento personal, somos mucho más abiertos en este tema. Es importante conocerse para vivir bien y ser más feliz. Antaño, la felicidad significaba que no te estabas sacrificando, por lo tanto no te merecías el éxito ni conseguir nada. Actualmente esto ya no es así, excepto a nivel de imagen. Aún se considera que las personas que se miran o que les gusta trabajar su imagen son superficiales, cuando la imagen que tenemos es lo que somos: es nuestro cuerpo, son las decisiones que tomamos respecto a cómo nos comunicamos con los demás. No tiene nada que ver con vanidad, sino con reconocimiento y crecimiento personal. Si no sé qué parezco, no voy a saber quién soy.

4. ¿Hasta qué punto la aceptación de nuestra imagen es esencial para conseguir una comunicación eficaz y auténtica?
Es clave. Soy muy consciente de lo que digo, pero no soy muy consciente de lo que los demás ven. Todo el mundo se ha grabado alguna vez en vídeo, pero normalmente no nos reconocemos. El hecho de no reconocer tu propia voz, tu movimiento, tu propio cuerpo, no te ayuda en dominar tu comunicación con los demás. Es como si dominases el contenido pero no el continente, y el continente es lo que le va a dar emoción y credibilidad al mensaje. La aceptación de tu propio cuerpo aumenta tu credibilidad, ya que al hablar eres perfectamente consciente de la globalidad del mensaje que estás transmitiendo.

5. ¿Por qué nos cuesta tanto la asertividad o aceptar un cumplido?
La asertividad tiene que ver con la generosidad y la tolerancia personal de aceptar que los demás no piensan como nosotros y eso no significa que tengan o no razón. Simplemente es una perspectiva distinta. Nos cuesta por la inseguridad que tenemos todos. Por eso en España interrumpimos sin cesar, porque queremos que se nos oiga para que el otro no nos pueda contradecir. En este mundo caben todas las opiniones. Que nuestra opinión no coincida con la de la otra persona no significa que nuestra opinión no valga.

Respecto por qué nos cuesta aceptar un cumplido, es porque sentimos que todo aquello positivo que nos sucede lo tenemos que justificar. No nos merecemos nada bueno si no hemos sufrido antes por ello. Es una manera muy antigua de pensar, muy marcada por creencias religiosas. Lo mismo pasa si alguien te dice que estás muy guapo. Nos justificamos constantemente en lugar de aceptar que sí nos merecemos estar guapos, sí podemos estar felices, sí podemos tener un buen día sin que nadie nos odie por ello. Tenemos una especie de miedo a que si alguien nos dice algo bueno tenemos que pagar por ello y no es así.

6. ¿Qué significa “limpiar la mirada”?
Enfocarse en lo positivo. Podemos empezar por nosotros mismos y, delante del espejo, centrarnos en las partes de nuestro cuerpo que nos gustan en lugar de fijarnos en las que no. Este ejercicio requiere voluntad y constancia. De este modo aprenderemos a sacarnos partido y a gustarnos. La mirada estará redirigida hacia donde realmente tienes que mirar. Esto también lo podemos utilizar con nuestro talento. Dedicamos mucho esfuerzo en mejorar en aquellos aspectos en los que no somos excelentes en lugar de centrarnos en potenciar aquello en lo que sí. Limpiar la mirada significa la aceptación del talento. Qué es aquello que haces bien y que lo haces fácilmente y que, además, te gusta hacer. No significa que dejemos de lado aquello que no hacemos bien, simplemente debemos dedicarle un porcentaje menor de tiempo.

¡Millones de gracias por inspirarnos, Andrea!

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